Guillermo Villalobos

Mi nombre es Guillermo Villalobos, soy de La Paz, Bolivia y soy un amateur aficionado del uso de la bicicleta como medio de transporte. Se preguntarán ¿cómo una persona que viene de una ciudad ubicado en medio de los Andes y caracterizada por su topografía en pendiente se volvió un aficionado a usar la bicicleta? Pues bien, y para ser honesto, esta afición tiene data reciente. Si bien toda mi vida fui aficionado a los deportes al aire libre (montanismo, escalada, senderismo, etc.), el gusto por la bicicleta surgió en el periodo de mis estudios de maestría en México.

Viviendo en San Luis Potosí, por primera vez me encontré con un escenario totalmente distinto al que conocía por entonces, es decir, una ciudad totalmente horizontal! Dicen que las montañas son la vía al cielo (y sin duda lo son), pero para mí la planicie fue la vía hacia el vasto horizonte. Así pues, poco a poco me comencé a “enganchar” en este nuevo mundo que significa moverse en bicicleta; la cual me permitió conectarme no solo con el sentimiento de viajar, sino también me dio una gran oportunidad de conocer un hermoso país y una grandiosa cultura: México.

Gracias a mis estudios, tuve la oportunidad de pasarme al “otro lado del charco” y aventurarme en el viejo mundo. Al decir verdad, fue en este periodo donde termine de profundizar mi gusto por viajar en bicicleta. La inmensa cultura ciclista, la vasta infraestructura para su uso y la gran accesibilidad, sin duda fueron percutores importantes para ello (un contraste radical a mí querida ciudad sumergida en su tarjeteó, el caos y el tráfico en la verticalidad). Así pues, en toda mi permanencia en este lado del mundo pude realizar viajes cortos y viajes relativamente largos con la bicicleta; visitando y conociendo lo que este continente tan histórico tiene que ofrecer.

Actualmente, terminados mis estudios, me enfrento a la gran disyuntiva: ¿qué hacer de mi vida? Para responderme esa pregunta, y como todo buen latinoamericano, opte por el camino corto, en otras palabras, obviar esa “gran pregunta” lo más que puedo. Igualmente, en los últimos años vi y percibí que este mundo es mucho más grande, interesante, diverso y complejo de lo que comprendía años atrás. Así pues, no se me hiso difícil “atar cabos” y decidirme por obviar la “gran pregunta” de la mejor manera posible, por medio de seguir explorando este gran y vasto mundo.

Las personas no son las mismas que las de ayer y serán diferentes que las de mañana, esto es evidente y lo es más ahora que nunca para mí. Estos últimos años no solo me abrieron los ojos ante la grandeza del mundo, sino también me ayudaron a visualizar sus trastornos, desigualdades, como también las consecuenticas que derivan a la acción humana. De esta manera, se terminó de relacionar las cosas: obviar el futuro inminente, complacer mis deseos de exploración y descubrimiento, y entender como el ser humano se relaciona, afecta y transforma su entorno. Así pues, me encuentro en la situación actual, en el comienzo de una nueva aventura que espero me traigan nuevas vivencias, anécdotas y sobre todo conocimiento.

 

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